jueves, 12 de julio de 2018

CUANDO MUERE UNA PARTE DE TU INFANCIA

Y hablando de kioscos (o quioscos), el pasado mes de noviembre de 2017 me despertaba con una triste imagen. Sobresaltado por unos fuertes golpes que sonaban en la calle, me levanté y me dirigí a asomarme a la ventana. Era temprano. Antes de subir la persiana, enseguida me imaginé qué eran aquellos ruidos. No me equivocaba. Un par de operarios estaban procediendo al desmontaje del mítico kiosco metálico que durante varias décadas había ocupado la esquina entre el colegio Maristas de Badajoz y el bloque de pisos donde yo vivo. Ver aquella escena para mí fue bastante doloroso. Entiendo que pueda parecer exagerado, pero cuando en ese pequeño habitáculo desde niño has comprado artículos muy variados: chucherías, cromos, canicas, muñecos, revistas... me estaba dando la impresión de que con él moría una parte muy importante de mi pasado. Comprendo que los kioscos, por desgracia, ya no son rentables, por lo que están condenados a dejar de existir (yo mismo en Badajoz he ido viendo cómo han desaparecido muchos de ellos), pero me invadió una profunda tristeza ver desaparecer para siempre aquel reducido establecimiento que tan feliz nos hizo a tantos niños y niñas quienes compramos de todo durante aquellos años 80 y 90 principalmente.






TEXTO E IMÁGENES PROPIEDAD DE PABLO GARCÍA DEL RÍO

2 comentarios:

  1. Como te entiendo. Impactantes imágenes. Aunque parezca también exagerado por mi parte.

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    1. Mientras presenciaba aquella escena no se me iba de la cabeza vuestro libro y todo lo que allí contabais...

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